San Anselmo de Canterbury, nacido en Aosta, Italia, en el siglo XI, es recordado por su profundo compromiso con la Iglesia y su defensa ferviente de su libertad. Como monje y abad del monasterio de Bec en Normandía, Anselmo dedicó su vida a enseñar la fe y guiar a sus hermanos hacia la perfección espiritual.
Contribuciones a la Iglesia
En 1093, Anselmo fue nombrado arzobispo de Canterbury, donde se enfrentó a numerosos desafíos. Defendió los derechos de la Iglesia contra las injerencias del poder laico, incluso a costa de sufrir destierro.
Legado y Festividad
San Anselmo es venerado como Doctor de la Iglesia por sus contribuciones teológicas, especialmente en el ámbito de la comprensión de la fe. Su festividad se celebra el 21 de abril.