El Beato Miguel Nakasima es recordado como un ferviente defensor de la fe cristiana. Nacido en el siglo XVII en Japón, Miguel se unió a la Compañía de Jesús dedicándose a la catequesis. Durante una época de intensa persecución cristiana en Japón, fue arrestado por su fe. En un acto de brutal martirio, fue sumergido en agua hirviendo en la ciudad de Unzen. Este sacrificio le otorgó la corona del martirio, recordada cada 25 de diciembre.
Legado y Celebración
La vida y muerte de Miguel Nakasima resaltan la resistencia y devoción de los cristianos japoneses durante las persecuciones. Es un símbolo de valentía y fe inquebrantable.
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