San Timoteo, celebrado el 26 de enero, es conocido por su dedicación como discípulo del apóstol San Pablo. Fue obispo de Éfeso y jugó un papel crucial en la consolidación de la Iglesia primitiva. A lo largo de su vida, Timoteo trabajó incansablemente para difundir el mensaje cristiano, guiado por las cartas y enseñanzas de San Pablo, que le proporcionaron sabios consejos para el liderazgo pastoral.
Entre los santos y beatos que comparten su nombre, San Timoteo se destaca por su compromiso con la formación de los fieles, según las enseñanzas apostólicas. Sus esfuerzos en Éfeso dejaron un legado perdurable en la comunidad cristiana.