San Gregorio II, quien gobernó la Iglesia como papa durante el siglo VIII, es célebre por su firme defensa de las sagradas imágenes en tiempos de iconoclasia bajo el emperador León el Isáurico. Nacido en Roma, su papado estuvo marcado por su profundo compromiso con la fe cristiana y su papel crucial en la expansión del Evangelio.
Defensa de la Iglesia
Durante su papado, San Gregorio II se enfrentó a la controversia iconoclasta, que buscaba eliminar las imágenes religiosas. Su postura firme salvaguardó las tradiciones y prácticas de la Iglesia.
Expansión del Cristianismo
Además de su defensa de la fe, Gregorio II envió a San Bonifacio, un influyente misionero, a evangelizar las tierras de Germania, fortaleciendo así la presencia cristiana en Europa.
Legado
San Gregorio II es recordado por su valentía y dedicación a la Iglesia. Su festividad se celebra el 11 de febrero.