San Néstor de Magido es venerado como un mártir cristiano del siglo III, cuya festividad se celebra el 25 de febrero. Durante la persecución de los cristianos bajo el emperador Decio, Néstor, quien era obispo de Magido, fue condenado a morir crucificado. Esta sentencia fue dictada por el prefecto de la provincia, simbolizando la misma muerte del Crucificado a quien él confesaba su fe.
El legado de San Néstor se mantiene vivo en la Iglesia, recordando su valentía y devoción en tiempos de intensa persecución. La historia de su martirio es un testimonio poderoso de sacrificio y fe inquebrantable.