El Beato José Imbert es recordado como un mártir de la fe católica durante la Revolución Francesa. Nacido en Marsella, Francia, fue nombrado vicario apostólico de Moulins por el papa Pío VI. Durante los turbulentos tiempos revolucionarios, fue encarcelado en una nave-prisión frente al puerto de Rochefort, donde contrajo una enfermedad que lo llevó a la muerte el 9 de junio de 1794.
Su sacrificio es conmemorado cada año el 9 de junio, recordando su dedicación y valentía en defensa de su fe.