El Beato Federico de Ratisbona fue un destacado miembro de la Orden de Ermitaños de San Agustín en el siglo XIV. Nacido en Ratisbona, Baviera, mostró desde joven un gran talento como carpintero. Sin embargo, su verdadero legado reside en su profundo fervor religioso, manifestado a través de la oración, la obediencia y la caridad.
Vida y Virtudes
El Beato Federico se distinguió por su dedicación a la vida monástica, priorizando siempre el servicio a los demás. Su habilidad como carpintero era solo una faceta de su vida, ya que su verdadera pasión era servir a Dios y a su comunidad.
Beatificación y Festividad
Fue beatificado el 12 de mayo de 1909 por el Papa Pío X, y su festividad se celebra cada 29 de noviembre.
Legado
El ejemplo de Federico continúa inspirando a aquellos que buscan una vida de humildad y servicio. Su devoción y compromiso son un recordatorio de la importancia del fervor espiritual en la vida cotidiana.