La Beata Ingrid Elofsdotter es conocida por su profunda devoción religiosa y su compromiso con la Orden de Predicadores en el siglo XIII. Tras la muerte de su esposo, Ingrid realizó una significativa peregrinación a Tierra Santa, lo que la inspiró a dedicar sus bienes y su vida al servicio de Dios. Ingresó en la orden dominica, donde vivió en Skänninge, Suecia, hasta su muerte.
Vida y Legado
Ingrid es recordada por su ferviente fe y su caridad, contribuyendo al crecimiento espiritual de su comunidad. Su vida ejemplar ha sido reconocida por la Iglesia, celebrándose su festividad el 2 de septiembre.