San Pafnucio de Egipto es recordado el 11 de septiembre como un valiente defensor de la fe católica. En el siglo IV, bajo el mandato del emperador Galerio Maximino, fue mutilado y enviado a las minas por su fe. Posteriormente, jugó un papel crucial en el Concilio de Nicea, luchando contra la herejía del arrianismo.
Concilio de Nicea
Durante el Concilio de Nicea, San Pafnucio se destacó por su firme oposición al arrianismo, una herejía que negaba la divinidad de Cristo. Su testimonio y sufrimiento sirvieron de inspiración para muchos.
Legado
El legado de San Pafnucio perdura como un ejemplo de valentía y devoción. Su vida y obra son un recordatorio de la importancia de defender la fe a pesar de las adversidades.