San Aiberto, venerado el 7 de abril, fue un presbítero y monje que vivió en el monasterio de Crespin en Hainaut, actualmente parte de Bélgica. Se distinguió por su devoción diaria, recitando el salterio de rodillas o postrado, y por su dedicación a la penitencia y misericordia divina.
Vida de San Aiberto
San Aiberto dedicó su vida a la oración en el siglo XII. En su monasterio, se le conocía por su estricta disciplina espiritual y su disposición para ayudar a los penitentes que acudían en busca de guía espiritual.
Legado
El legado de San Aiberto perdura a través de su ejemplo de devoción y compromiso con la vida monástica. Su festividad se celebra anualmente el 7 de abril.