San Teodoro de Siceone, nacido en la aldea de Siceone en Galacia, actual Turquía, es uno de los santos más reverenciados del siglo VII. Desde muy joven, Teodoro mostró un profundo amor por la soledad y la vida austera, lo que lo llevó a convertirse en abad. A pesar de su deseo de vivir una vida solitaria, fue obligado a aceptar el cargo de obispo de Anastasiópolis.
Teodoro, sin embargo, se sintió llamado de nuevo a la soledad y pidió al patriarca de Constantinopla que lo liberara de sus deberes episcopales. Su festividad se celebra el 22 de abril, recordando su legado espiritual y su dedicación a una vida de oración y retiro.
Teodoro de Siceone es un ejemplo de humildad y devoción, inspirando a muchos a seguir un camino de fe sincera y dedicación a Dios.