La Beata María Gabriela Sagheddu nació en Cerdeña y vivió en el siglo XX. Ingresó en el monasterio cisterciense de Grottaferrata, cerca de Roma, donde dedicó su vida a la oración y a la búsqueda de la unidad cristiana. El 23 de abril se celebra su festividad, recordando su sacrificio y devoción.
Vida y Devoción
María Gabriela fue una joven comprometida con la fe, y a pesar de su corta vida, dejó una huella significativa en la historia de la Iglesia. Su entrega total a Dios se manifestó en su ofrecimiento por la unidad de los cristianos, un gesto que la llevó a ser reconocida como beata.
Legado
Su legado perdura como símbolo de entrega y amor por la unidad de la Iglesia. Su vida es un ejemplo para aquellos que buscan la reconciliación entre las diferentes confesiones cristianas.