San Hormisda, cuyo papado se desarrolló en el siglo VI, es recordado principalmente por su papel fundamental en la resolución del cisma de Acacio. Gracias a su habilidad diplomática, logró restaurar la unidad entre las Iglesias de Oriente y Occidente. Su festividad se celebra el 6 de agosto.
Vida y Logros
Originario de una familia romana, Hormisda ascendió al papado en un período de tensiones religiosas. Su liderazgo fue clave para establecer la paz y fortalecer la posición de la Iglesia ante los nuevos pueblos bárbaros.
Legado
San Hormisda dejó un legado de reconciliación y diálogo, principios que continúan inspirando a la Iglesia hoy en día.
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