San Justo es uno de los mártires más jóvenes de la historia cristiana. Junto a su hermano Pastor, abandonó sus tablillas escolares para enfrentar el martirio por su fe en Cristo en Alcalá de Henares, en la antigua Hispania Cartaginense.
El 6 de agosto, estos hermanos son recordados por su valentía y devoción, al ser detenidos y azotados por orden del juez. A pesar de su corta edad, demostraron una fe firme exhortándose mutuamente hasta ser degollados.
San Justo es un ejemplo de dedicación y coraje para los cristianos, inspirando a generaciones con su legado de sacrificio.