San Ponciano, quien fue papa durante el siglo III, es recordado por su exilio y martirio junto a San Hipólito. Durante su pontificado, enfrentó la persecución del emperador Maximino el Tracio, lo que lo llevó al destierro en Cerdeña. Ambos santos fueron trasladados a Roma tras su muerte y se les honra por su devoción y sacrificio.
Vida y Papado
San Ponciano fue elegido papa en el año 230 y enfrentó dificultades debido a las tensiones en la Iglesia y la persecución romana. Su papado finalizó con su exilio, siendo sucedido por el papa Antero.
Martirio y Legado
Tras su exilio, Ponciano fue martirizado en Cerdeña alrededor del año 236. Su cuerpo fue trasladado a Roma, donde descansa en el cementerio de Calisto. Es venerado por su valentía y dedicación a la Iglesia.
Celebración
La Iglesia celebra a San Ponciano el 13 de agosto, recordando su vida de servicio y sacrificio.