El 19 de agosto, la Iglesia conmemora el martirio del Beato Luis Flores y sus compañeros en Nagasaki, Japón. Estos valientes mártires, entre ellos el presbítero Pedro de Zúñiga, sufrieron torturas extremas por no renunciar a su fe cristiana.
Historia del Martirio
En el siglo XVII, el cristianismo enfrentó una fuerte persecución en Japón. Luis Flores, un miembro de la Orden de Predicadores, y sus compañeros, incluidos marineros japoneses, fueron capturados y ejecutados por su fe.
Legado y Beatificación
El sacrificio de estos mártires ha dejado una marca indeleble en la historia del cristianismo en Japón. Fueron beatificados en 1867 por el Papa Pío IX, sirviendo como un ejemplo de valentía y devoción.