El Beato Simeón Lukac es recordado por su incansable labor como obispo clandestino en Ucrania durante el siglo XX. Nacido en Starunya, en la región de Stanislaviv, hoy conocida como Ivanofrankivsk, desafió un régimen que era contrario a la fe cristiana de rito bizantino.
Ministerio Clandestino
A pesar de las amenazas, Simeón Lukac continuó su ministerio en secreto, brindando apoyo espiritual a su comunidad. Su valentía y dedicación se convirtieron en un faro de esperanza para los católicos perseguidos.
Legado de Fe
El 22 de agosto se celebra su fiesta, recordando su sacrificio y compromiso con la fe cristiana. Su vida es un testimonio de resistencia y fidelidad a Cristo.