San Alejandro de Constantinopla, venerado cada 28 de agosto, fue un destacado obispo en el siglo IV. Según San Gregorio Nacianceno, sus fervientes súplicas jugaron un papel crucial en la derrota de la herejía arriana, una de las principales controversias teológicas de su tiempo.
Vida y Obra
Como obispo de Constantinopla, Alejandro se dedicó a la defensa de la fe ortodoxa. Su liderazgo espiritual y su firmeza en la doctrina fueron esenciales para mantener la unidad de la Iglesia en momentos de gran división.
Legado
El legado de San Alejandro perdura como un símbolo de integridad y devoción. Sus acciones son recordadas como un ejemplo de cómo la fe y la convicción pueden superar las adversidades.