El Beato Ghebra Miguel, conocido como “Siervo Miguel”, fue un presbítero etíope del siglo XIX que destacó por su inquebrantable fe y devoción. Nacido en el seno de la Congregación de la Misión, buscó siempre la verdad a través de sus estudios y oración.
Enfrentó múltiples sufrimientos por su fe. Fue encarcelado y obligado a caminar durante trece meses con cadenas en los pies, custodiado por soldados. A pesar de los azotes, su espíritu permaneció firme hasta su muerte el 13 de julio de 1855 en Cerecca-Ghebaba, Etiopía.
Beatificado por el Papa Pío XI el 3 de octubre de 1926, su vida y sacrificio son recordados cada 30 de agosto.