San Birino, conocido como el apóstol de los sajones occidentales, fue un misionero enviado por el Papa Honorio a Gran Bretaña en el siglo VII. Llegó a la región de Wessex, donde estableció su primera sede episcopal en Dorchester.
Su Misión y Logros
Con gran dedicación, difundió el cristianismo entre los sajones, fundando iglesias y bautizando a numerosos conversos, incluido el rey Cynegils de Wessex. Su trabajo misionero sentó las bases para la expansión del cristianismo en la región.
Legado y Festividad
San Birino falleció en Winchester, donde fue sepultado. Su festividad se celebra el 3 de diciembre, recordando su importante contribución a la evangelización de Inglaterra.