San Obicio, nacido en Brescia en el siglo XIII, es recordado como un caballero que renunció a su vida militar para abrazar la espiritualidad. Tras su conversión, dedicó sus bienes a la utilidad pública, viviendo una vida de penitencia y servicio.
Conversión y Vida de Penitencia
San Obicio, inicialmente un militar de caballería, experimentó una profunda conversión hacia la fe cristiana. Este cambio lo impulsó a adoptar una vida de humildad y servicio, renunciando a sus posesiones materiales.
Legado
El legado de San Obicio se centra en su generosidad y su dedicación al bienestar de la comunidad. Su festividad se celebra el 6 de diciembre, recordando su ejemplo de fe y caridad.
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