La Beata Narcisa de Jesús Martillo Morán nació en Nobol, Ecuador, en el siglo XIX. Destacó por su intensa espiritualidad y dedicación a una vida de sacrificio y oración. Su devoción la llevó a Lima, Perú, donde pasó sus últimos años. Fue beatificada el 25 de octubre de 1992 por el Papa Juan Pablo II, y su festividad se celebra el 8 de diciembre.
Vida de Sacrificio
Narcisa vivió una vida de humildad y servicio, dedicándose a ayudar a los demás y a la práctica de la penitencia. Su vida fue un testimonio de amor a Dios y al prójimo.
Beatificación
La beatificación de Narcisa reconoció su ejemplo de santidad y su impacto en la comunidad cristiana, especialmente en América Latina.
Legado
El legado de Narcisa continúa inspirando a muchos fieles, siendo un modelo de entrega total a la vida espiritual y al servicio de los demás.