La Inmaculada Concepción de María representa una de las creencias más profundas en la Iglesia Católica. Celebrada el 8 de diciembre, esta solemnidad honra el dogma de que la Virgen María fue concebida sin pecado original. Aunque su celebración comenzó en Oriente entre los siglos VII y VIII, no fue hasta 1476 que se integró en el calendario litúrgico romano.
Historia de la Solemnidad
La declaración oficial de esta verdad de fe fue realizada por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, estableciendo que desde el primer instante de su concepción, María fue preservada del pecado original.
Conexión con otras Festividades
La fecha fue elegida en relación con la fiesta de la Natividad de la Virgen, celebrada el 8 de septiembre, creando un paralelo con las celebraciones de la Anunciación y la Navidad.
La Inmaculada Concepción sigue siendo una celebración central en el calendario litúrgico, celebrada con devoción en todo el mundo católico.