San Judicael, nacido en el siglo VII, fue un rey bretón que destacó por su dedicación a la paz y la espiritualidad. Gobernó de manera justa y buscó la concordia entre su pueblo y los francos. Sin embargo, su mayor legado fue abdicar del trono para dedicarse por completo a la vida monástica en el monasterio de Saint-Méen.
Un Monje Comprometido
En el monasterio, San Judicael vivió una vida de oración y servicio, influenciando a muchos con su ejemplo de humildad y devoción.
Su Festividad
La Iglesia celebra a San Judicael el 17 de diciembre, recordando su contribución a la paz y su profunda fe.
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