San Julián de Cuenca, nacido en el siglo XIII, fue un destacado obispo que dedicó su vida a la ayuda de los más necesitados. Tras la reconquista de Cuenca, se convirtió en el segundo obispo de la ciudad, donde se le recuerda por su generosidad y por trabajar con sus propias manos para sostener a los pobres.
Vida y Obra
San Julián repartió los bienes de la Iglesia entre los pobres, demostrando su compromiso con los valores cristianos de humildad y servicio. Su vida ejemplar inspiró a muchos en su tiempo y sigue siendo un modelo de santidad.
Festividad
La Iglesia Católica celebra su memoria el 28 de enero, un día para recordar su legado de amor y generosidad.
Legado
San Julián dejó un legado duradero en Cuenca y en la Iglesia, recordado por su dedicación a la comunidad y su compromiso con los principios cristianos.