San Tarasio, celebrado el 18 de febrero, fue un insigne obispo de Constantinopla en el siglo IX. Destacado por su piedad y erudición, jugó un papel crucial en el Concilio Niceno II, donde los Padres de la Iglesia defendieron el culto de las santas imágenes. Este concilio fue fundamental para reafirmar la legitimidad del uso de imágenes en el culto cristiano.
Concilio Niceno II
El Concilio Niceno II, convocado por San Tarasio en 787, fue el séptimo concilio ecuménico de la Iglesia cristiana. Este encuentro fue esencial para contrarrestar la iconoclasia y reafirmar el uso legítimo de las imágenes sagradas, consolidando la tradición de veneración que había sido cuestionada por algunos sectores de la Iglesia.
Legado de San Tarasio
San Tarasio dejó un legado de defensa de la fe y de la tradición iconográfica en el cristianismo, estableciendo precedentes importantes para la liturgia y el culto cristiano que perduran hasta hoy.