Santo Tomás Apóstol es recordado por su famosa incredulidad tras la Resurrección de Jesús. Según el Evangelio de Juan, Tomás dudó de la resurrección hasta que vio las heridas de Cristo. Esta experiencia fortaleció su fe, llevándolo a la exclamación: '¡Señor mío y Dios mío!'
La tradición sostiene que Tomás viajó hasta la India, donde predicó el Evangelio y estableció comunidades cristianas. Su legado en la India es significativo, siendo honrado como el fundador de la Iglesia en el país.
La festividad de Santo Tomás se celebra el 3 de julio, conmemorando su contribución a la expansión del cristianismo. Su historia es un poderoso ejemplo de transformación personal y dedicación misionera.