San Isquirión y sus compañeros son recordados por su valentía y firmeza en la fe cristiana. En el siglo III, bajo el mandato del prefecto Arrio y durante el reinado del emperador Decio, estos soldados fueron martirizados en Licópolis, Egipto. Isquirión, conocido por ser un oficial del ejército, junto a otros cinco soldados, enfrentaron diversas formas de tortura y muerte por negarse a renunciar a su fe en Cristo.
La festividad de San Isquirión se celebra el 1 de junio, recordando su legado de fe y sacrificio. Su historia es un testimonio del valor y la devoción que caracterizan a los mártires cristianos de ese tiempo.