San Esquilo es recordado por su ferviente dedicación al cristianismo en Suecia durante el siglo XI. Nacido en Inglaterra, Esquilo fue ordenado obispo por san Sigfrido, su maestro. Su misión principal fue evangelizar la provincia de Södermanland, donde enfrentó la resistencia de los paganos.
Un Legado de Fe y Valentía
A pesar de los desafíos, Esquilo perseveró en su misión hasta que fue martirizado el 12 de junio de 1080, al ser lapidado. Su sacrificio no fue en vano, pues dejó una huella indeleble en la historia del cristianismo en Suecia.
San Esquilo es celebrado cada año el 12 de junio, recordado por su valentía y dedicación.