Santa Inés de Praga, nacida en el seno de la realeza bohemia, es recordada por su ferviente devoción y su elección de una vida de pobreza. Hija del rey Otokar, Inés rechazó nupcias reales para fundar un monasterio en Praga, donde abrazó la Regla de Santa Clara. Como abadesa, Inés se dedicó a seguir estrictamente los principios de pobreza y servicio.
Su festividad se celebra el 2 de marzo, recordando su legado de fe y humildad. Santa Inés es un ejemplo de renuncia al lujo por el amor a Cristo, una historia que sigue inspirando a muchos.