San Pientio, celebrado el 13 de marzo, fue un destacado obispo de Poitiers en el siglo VI. Conocido por su profundo compromiso religioso, jugó un papel crucial en la fundación de cenobios, en colaboración con la beata Radegunda. Estos monasterios se convirtieron en centros de espiritualidad y aprendizaje, dejando un legado duradero en la región de Aquitania. Como obispo, San Pientio no solo se centró en la administración eclesiástica, sino que también fomentó la vida monástica, un aspecto vital del cristianismo en aquella época.
La colaboración con Radegunda fue fundamental, ya que ambos compartían una visión de fe y dedicación hacia el desarrollo espiritual de la comunidad. Su festividad se celebra cada 13 de marzo, recordando su impacto en la Iglesia y su dedicación al servicio de Dios.