San Isaac de Armenia es recordado por su gran contribución a la fe cristiana en el siglo V. Nacido en la región de Bagrevand, dedicó su vida a la Armenia Mayor para traducir la Sagrada Escritura y la Liturgia al idioma armenio, fortaleciendo así la identidad cristiana del pueblo armenio.
San Isaac también es conocido por su adhesión al Concilio de Éfeso, defendiendo las decisiones tomadas allí para preservar la fe ortodoxa. A pesar de sufrir el destierro y morir lejos de su sede, su legado perdura en la historia de la Iglesia Armenia.