El Beato Florentín Felipe es recordado por su valentía y devoción en tiempos de persecución religiosa. Nacido en Alquézar, Huesca, dedicó su vida al servicio de Dios como miembro de la Orden de Clérigos Regulares de las Escuelas Pías. Fue martirizado en Azanuy, Huesca, durante una época de hostilidad hacia la fe cristiana.
Beatificado por el Papa Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995, su festividad se celebra cada año el 22 de septiembre.
Legado y Celebración
Su legado perdura como símbolo de resistencia y fe. Es conmemorado por los fieles que ven en él un ejemplo de dedicación a la fe cristiana.