En el siglo III, durante la cruel persecución del emperador Decio, San Mapálico se convirtió en un mártir venerado por su inquebrantable fe cristiana. Nacido en África, Mapálico fue llevado ante el tribunal, donde fue coronado con el martirio. Su sacrificio no fue en vano, ya que pidió la paz eclesiástica para su madre y hermana, quienes habían abjurado.
Junto a él, muchos otros mártires como Baso, Fortunio, y Fortunata también dieron testimonio de su fe. San Mapálico es recordado especialmente el 19 de abril, el día de su festividad.
Legado de San Mapálico
- Inspiración para los cristianos perseguidos.
- Ejemplo de amor filial y piedad.
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