Santa Euprepia, venerada como mártir del siglo IV, es un ejemplo de devoción cristiana. Junto con Santa Hilaria y otras compañeras, enfrentó el martirio en Augsburgo, cuando las persecuciones eran comunes. Su fe inquebrantable quedó inmortalizada el 12 de agosto, día de su celebración.
Historia
En el año 304, durante una de las persecuciones más crueles contra los cristianos, Santa Euprepia fue decapitada junto a sus compañeras, mientras oraban en el sepulcro de Santa Afra. Este acto de fe y valentía ha inspirado a generaciones de creyentes.
Legado
El legado de Santa Euprepia perdura en la comunidad cristiana como símbolo de lealtad y sacrificio. Su historia es una fuente de inspiración para quienes buscan mantenerse firmes en sus creencias.