San Eutiquiano, nacido en Luni, Etruria, fue consagrado Papa el 4 de enero de 275, durante el reinado del emperador Probo. Su pontificado se destacó por su devoción a los mártires de la Iglesia, a quienes otorgó grandes honores. Eutiquiano decretó que los mártires fueran sepultados con dalmáticas rojas, una prenda reservada para los emperadores, simbolizando así su valor y sacrificio.
Durante su papado, instituyó la bendición de la recolección de los campos, demostrando su conexión con la vida diaria de los fieles. Su muerte ocurrió el 7 de diciembre de 283, y fue enterrado en el Cementerio de San Calixto. A pesar de las persecuciones, su legado de fe y honor hacia los mártires continúa siendo recordado.
Más información sobre su vida y legado puede encontrarse en Wikipedia.