San Fulgencio, nacido en el siglo VII, es conocido por su dedicación a la vida monástica y su labor como obispo de Ruspe, en la actual Túnez. Tras ser procurador de Bizacena, abrazó la vida monástica y fue nombrado obispo.
Durante la persecución arriana en la época de los vándalos, Fulgencio fue exiliado a Cerdeña por el rey Trasamundo. A su regreso, se dedicó a nutrir espiritualmente a sus fieles con palabras de gracia y verdad.
Legado y Celebración
San Fulgencio es celebrado el 1 de enero por su incansable labor y resistencia frente a la persecución. Su vida es un testimonio de fe y compromiso.