La Beata Julia Rodzinska es recordada por su valentía y profunda fe durante la ocupación militar de Polonia en la Segunda Guerra Mundial. Nacida en Polonia, Julia se unió a la Congregación de Hermanas de Santo Domingo, dedicando su vida a la enseñanza y la caridad.
Vida y Martirio
Durante la ocupación, Julia fue arrestada y enviada al campo de concentración de Stutthof, cerca de Gdynia. Allí, a pesar de las duras condiciones, continuó mostrando un ejemplo de amor cristiano, cuidando a sus compañeras prisioneras hasta que contrajo una enfermedad mortal, falleciendo en 1945.
Legado
Su legado perdura como símbolo de resistencia espiritual y sacrificio. Fue beatificada por su martirio y su fiesta se celebra el 20 de febrero.