Santa Ciprila de Cirene es recordada como una mártir valiente durante la persecución de Diocleciano en el siglo IV. Su fiesta se celebra el 5 de julio. Según la tradición, mantuvo carbones ardientes en sus manos para evitar ofrecer incienso a los dioses paganos, demostrando su devoción y fe inquebrantable. Finalmente, fue brutalmente martirizada, entregando su vida como símbolo de firmeza cristiana.
La Persecución de Diocleciano
Durante este periodo, muchos cristianos enfrentaron torturas y muerte. Santa Ciprila se destacó por su coraje y resistencia.
Legado de Santa Ciprila
Su historia inspira a muchos fieles a mantener su fe en tiempos de adversidad.
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