San Vigilio de Trento, reconocido como un ferviente evangelizador del siglo V, fue un obispo que dedicó su vida a la propagación del cristianismo en la región de Trento. Recibió la institución episcopal de manos de San Ambrosio de Milán, quien le proporcionó una guía pastoral para su misión. Su labor incluyó la erradicación de la idolatría persistente en la región.
Martirio y Legado
San Vigilio sufrió el martirio el 26 de junio del año 405, al ser golpeado por paganos hostiles mientras defendía su fe. Su valentía y devoción lo han convertido en un símbolo de resistencia y fe en la tradición cristiana.
Festividad
La festividad de San Vigilio se celebra cada año el 26 de junio, recordando su vida y sacrificio.