San Anecto de Cesarea es recordado por su valentía durante la persecución de Diocleciano en el siglo IV. Fue un ferviente defensor del cristianismo, exhortando a otros a mantener su fe frente a la adversidad.
Su Martirio
Se enfrentó al prefecto Urbano, quien lo sometió a crueles torturas tras haber derribado ídolos con su oración. Sufrió el corte de sus manos y pies, y finalmente fue decapitado.
Legado
La vida y el sacrificio de San Anecto son un testimonio de la resistencia cristiana ante la opresión. Su festividad se celebra cada 27 de junio, recordando su inquebrantable fe.
Para más información sobre mártires cristianos del siglo IV, visita Persecución de Diocleciano.