San Abrúnculo de Langres es recordado el 14 de mayo. Fue un obispo del siglo V que enfrentó el exilio cuando el rey burgundio Gundebaldo lo expulsó de su sede en Langres. Abrúnculo se trasladó a Clermont-Ferrand, en la región de Auvernia, Francia.
Un Obispo en Exilio
Durante su tiempo en Auvernia, San Abrúnculo continuó su labor pastoral, estableciendo una fuerte conexión con la comunidad local. Su liderazgo durante tiempos difíciles lo convirtió en una figura venerada.
Legado y Fiesta
La festividad de San Abrúnculo se celebra el 14 de mayo. Es un ejemplo de fe y perseverancia, recordado por su dedicación a la Iglesia a pesar de las adversidades. Su historia inspira a muchos fieles a seguir practicando la fe en tiempos de dificultad.