San Máximo de Asia es recordado por su valiente testimonio de fe en el siglo III. Durante la persecución de los cristianos bajo el emperador Decio, Máximo sufrió el martirio alrededor del año 250 d.C. en la región que hoy conocemos como Turquía. Su historia es un ejemplo de devoción y sacrificio.
Vida y Martirio
San Máximo fue lapidado por su firme compromiso con el cristianismo, rehusándose a renunciar a su fe. Este acto de coraje lo ha convertido en un símbolo de resistencia espiritual.
Celebración y Legado
La festividad de San Máximo se celebra el 14 de mayo. Su legado perdura en la Iglesia como un recordatorio de la fortaleza y la convicción necesarias para defender la fe.