La Beata Carolina Kózka es recordada por su valentía y fe. Nacida en Tárnow, Polonia, su vida fue un ejemplo de devoción cristiana. El 18 de noviembre de 1914, Carolina, aún adolescente, enfrentó a un soldado que intentó violarla. En su intento de defender su castidad, fue brutalmente asesinada.
Carolina fue beatificada por el Papa Juan Pablo II el 10 de junio de 1987, y su festividad se celebra el 18 de noviembre. Su historia es un poderoso testimonio de fe y resistencia espiritual, convirtiéndose en un símbolo de pureza y valentía para los jóvenes católicos.