El 18 de noviembre celebramos la Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo, un evento que simboliza la unidad de la Iglesia y la fraternidad de los apóstoles. La basílica de San Pedro, originalmente construida por el emperador Constantino, se sitúa sobre el sepulcro del apóstol en el Vaticano. Con el paso del tiempo, fue reconstruida para mayor amplitud y consagrada nuevamente.
Por su parte, la basílica de San Pablo, edificada por los emperadores Teodosio y Valentiniano en la Vía Ostiense, fue igualmente reconstruida tras un incendio devastador. Esta celebración conjunta resalta la importancia de ambos apóstoles en la historia cristiana.
Para más información sobre la historia de estas basílicas, visita Basílica de San Pedro y Basílica de San Pablo.