San Carlos Hyon Song-mun, un valiente catequista coreano del siglo XIX, dedicó su vida a la propagación del cristianismo en Corea. Su incansable esfuerzo por facilitar la llegada de misioneros al país lo llevó a ser encarcelado junto a otros cristianos.
Fue decapitado en Seúl, pero nunca dejó de inspirar y exhortar a sus compañeros en la fe. Su sacrificio se celebra el 19 de septiembre, convirtiéndose en un símbolo de devoción y coraje.
Legado
San Carlos Hyon Song-mun es recordado como un pilar fundamental en la historia del cristianismo en Corea.
Festividad
Su festividad se conmemora el 19 de septiembre, día en que los fieles recuerdan su martirio y legado.