San Goerico de Metz, celebrado el 19 de septiembre, fue un destacado obispo del siglo VII. Sucedió a San Arnulfo en Metz, una ciudad de Austrasia que hoy forma parte de Francia. Conocido también como Abbón, San Goerico es recordado por trasladar los restos de su predecesor a Metz, mostrando una profunda veneración y respeto.
Su liderazgo espiritual fortaleció la fe cristiana durante tiempos de transición en la región. San Goerico falleció alrededor del año 642, dejando un legado de devoción y servicio a la iglesia.