San Bonfilio de Fara, nacido en el siglo XII, fue un destacado obispo de Foligno conocido por su devoción y peregrinación a Tierra Santa. Después de regresar a Italia, eligió una vida de retiro en el monasterio de Storaco, donde había sido abad previamente.
Su festividad se celebra el 27 de septiembre. San Bonfilio es recordado por su dedicación espiritual y su búsqueda de la soledad, lo que le permitió dedicarse plenamente a la contemplación y la oración.
En Fara, cerca de Cingoli, su legado perdura como símbolo de devoción y humildad.