San Fidel de Sigmaringen, nacido como Mark Roy, fue un presbítero y mártir del siglo XVII. Abandonó su carrera de abogado para unirse a la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, dedicándose a una vida de oración y vigilias. Enviado a Recia, Suiza, Fidel predicó la Palabra de Dios con fervor, enfrentándose a la oposición calvinista. El 24 de abril, fue martirizado en Sevis por su defensa de la fe católica.
Su vida es un testimonio de devoción y valentía, inspirando a muchos a seguir su ejemplo de fe inquebrantable.
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