San Marino de Anazarbe es una figura venerada en el cristianismo por su valiente martirio durante el siglo IV. En tiempos del emperador Diocleciano, Marino fue decapitado en Tarso, Cilicia, y su cuerpo fue arrojado para ser devorado por las fieras. Esta acción cruel no hizo más que consolidar su legado de fe y resistencia.
Historia
Nacido en Anazarbe, Marino fue un anciano que vivió durante una época de intensa persecución cristiana. Su firmeza en la fe lo llevó a ser capturado y ejecutado, convirtiéndose en un símbolo de devoción.
Celebración
Los fieles recuerdan a San Marino el 8 de agosto, día en que se celebra su martirio y se reflexiona sobre su sacrificio.
Legado
San Marino de Anazarbe dejó un legado imborrable de valentía y fe inquebrantable. Su historia inspira a muchos a perseverar en su fe, incluso frente a las adversidades más extremas.